La Importancia del Desarrollo Integral en la Infancia
Hoy en D-letras, te contaremos la importancia vital de favorecer el desarrollo de nuestros niños/as desde los primeros años de vida.
Los menores deben hacer diversas actividades para lograr un desarrollo óptimo de sus capacidades psicomotoras, comunicativas, intelectuales y afectivo-sociales, lo cual le ayuda a descubrir sus facultades potenciales y a aprovecharlas durante los siguientes años.
Estas capacidades pueden ejercitarse con resultados óptimos, principalmente durante los dos-tres primeros años de vida, ya que durante este periodo el crecimiento físico es más rápido, se aprende más y existe una mayor capacidad de adaptación cerebral a las diversas situaciones.
Proporcionar estimulación a un niño/a no implica acelerar su desarrollo ni su independencia, sino identificar y fomentar sus capacidades, respetando su propio ritmo de maduración y aprendizaje, aceptando siempre que se encuentra en un proceso de evolución.
El niño/a estará mejor estimulado cuanto más enriquecido sea su ambiente y cuantas más oportunidades se le brinden para su aprendizaje. Por ello, a continuación se describen varios ejercicios específicos para cada una de las áreas de estimulación, facilitando así el logro del objetivo principal: un óptimo desarrollo del niño/a.
Se sugiere aplicar diariamente las actividades o ejercicios, de forma que exista una continuidad en el proceso de estimulación. Asimismo, sería conveniente la realización de actividades relativas a las diversas áreas de estimulación indicadas.
Especialmente, se sugiere que los ejercicios de estimulación temprana se realicen con una actitud de comprensión, paciencia, aceptación y sólo cuando el niño/a lo permita, es decir, cuando no tenga hambre, frío, esté mojado o enfermo.
Áreas Clave para la Estimulación Temprana en Niños
Podemos establecer tres grandes áreas de estimulación y sus correspondientes actividades:
Ámbito psicomotriz
- Ayudar al niño/a, cogiéndole de las manos, para que salte en un mismo sitio con ambos pies, y después para que lo intente con un solo pie.
- Estimular al niño/a a desplazarse en diferentes posiciones: en cuclillas, sobre las puntas de los pies, hacia atrás, sobre sus rodillas, gateo, etc.
- Hacer que el niño/a trate de saltar objetos colocados en el suelo.
- Estimularlo a que flexione una pierna hasta la altura de la cintura y después la otra.
- Enseñarle a pararse en un solo pie manteniendo el equilibrio.
- Enseñarle a saltar sin apoyo, abriendo y cerrando las piernas.
- Hacer que golpee una pelota con el pie, la lance con la mano y que la rebote lo más alto posible hacia el techo, sin perderla de vista.
- Realizar actividades de vestirse y desvestirse (con la ayuda precisa).
- Lanzar y recibir objetos pequeños y grandes.
- Mover los dedos de las manos y los pies: uniéndolos, separándolos, acariciándolos…
- Enroscar y desenroscar tornillos gordos, tapas de botellas.
- Arrugar papel de periódico y hacer bolas.
- Rasgar una hoja de papel en trocitos pequeños.
- Enseñarle a desenvolver dulces y a pelar frutas.
- Enseñarle a pasar hojas de libros o revistas.
- Abrir y cerrar la boca.
- Sacar y meter la lengua.
- Soplar papelitos, globos…
- Llenar y vaciar la boca de aire.
Ámbito del lenguaje y la comunicación
- Cuando paseamos con el niño/a, hablarle de todo lo que vemos y le llame su atención.
- Estimular al niño/a a emplear frases de tres palabras al hablar: “quiero más sopa”, “Dame una galleta”, “Tengo mucho frío”. Ayudarle a acomodar las palabras según su necesidad y hacer que repita la frase.
- Si hay alguna palabra que no pronuncie bien, utilizarla durante el día tratando de asociarla con las actividades correspondientes.
- Promover diálogos con el niño/a.
- Emplear el saludo y la despedida en las condiciones verbalmente apropiadas.
- Leerle cuentos sencillos e ilustrados. Preguntarle durante el relato algunos sucesos que hayan ocurrido. Ayudarle si lo requiere.
- Enseñarle su nombre completo (recordárselo de vez en cuando).
- Pedirle que diga su nombre a quien se lo solicite.
- Indicarle que pronuncie el nombre de personas que vaya conociendo (en persona y en fotografía).
- Pedirle que lleve pequeños mensajes sencillos a otra persona que esté cerca (en la misma habitación).
- Darle órdenes sencillas como: “Pon el periódico encima de la mesa, delante de la puerta, detrás de…”
- Hablarle sobre los conceptos antes/después, lo que es primero y lo que viene luego, referido a secuencias temporales de hechos o historias. (Ej. Un cuento, una rutina diaria, etc.).
- Permitir que el niño haga preguntas, o bien que hable de algo con el adulto, dándole respuesta a lo que él expresa.
- Hacerle preguntas respecto a las actividades que esté realizando; por ejemplo, “¿Qué haces? “¿Qué es eso”
- Hacerle preguntas que se respondan utilizando nombres o pronombres: ¿Quién se llama …? ¿De quién es este abrigo…?
- Complementar con otras palabras sus ideas, frases o expresiones. Por ejemplo, si dice: “Mi mamá me lleva al parque”, añadir: “En el parque hay muchos juegos y siempre es muy divertido”.
- Ofrecerle otras ideas de las cosas, así como más detalles de éstas, en vez de limitarse a responder con expresiones como sí, no, vale, mira.
- Retomar ejemplos de palabras sobre objetos que ya conoce: “Este es un coche grande y de color verde, ¿para qué nos sirve un coche?”
- Reforzar al niño cada vez que se exprese en un tono adecuado y con claridad.
Ámbito de la autonomía personal
- Enseñar al niño/a a lavarse lo mejor posible las manos y la cara por sí mismo.
- Estimular al niño/a para que use la cuchara adecuadamente, sin derramar los alimentos al llevárselos a la boca.
- Enseñarle a quitarse los zapatos que estén desatados y a meter el pie en ellos
- Enseñarle a quitarse la ropa que esté desabotonada y a ponerse ropa sencilla y abierta
- Enseñarle a usar el tenedor (de plástico) para comer algunos alimentos (según se pueda emplear)
- Estimular al niño/a para que controle adecuadamente sus esfínteres tanto diurnos como nocturnos, incluyendo las siestas.
- Pedirle que lleve o traiga un objeto a una persona que se encuentre en otro lugar.
- Pedir al niño/a que ayude en algunos mandatos pequeños de aseo y otros sencillos. Hacer las cosas con él si es necesario.
- Motivarle a lograr las cosas que se le piden o que intenta por sí mismo, enseñándole la forma de hacerlo.
- Ofrecer alternativas al niño/a ante situaciones difíciles, evitando solucionarle el problema de forma inmediata.
- Motivar al niño/a a realizar actividades por sí mismo sin una ayuda directa por parte del adulto, sólo cuidando y supervisando que el niño/a esté bien.
- Reprobarle adecuada y oportunamente sus conductas negativas.
Psicóloga y Maestra en audición y lenguaje







