Aspectos Clave de la Escritura Infantil
Hoy en D-Letras, hemos querido hacer un breve recorrido para explicar que aspectos de la escritura observamos en un escrito y cómo influyen y se desarrollan en el niño. Es importante conocer esto para detectar posibles alteraciones para poder ayudarles.
La Presión y la Conducción del Trazo en la Escritura
La presión es la fuerza que el niño imprime en la hoja de papel con su útil de escritura. Veremos que los niños con una tonicidad buena tienden a apoyar demasiado fuerte al principio de su actividad grafomotora.
Una vez evoluciona su habilidad para la escritura, y descartando la calidad del instrumento gráfico, la presión va a depender de su vitalidad o de su tensión en un momento dado. Una presión demasiado fuerte produce bloqueos del desplazamiento cursivo, y suele ir asociado a una sujeción a corta distancia de la punta del útil.
Una presión demasiado débil es signo de hipersensibilidad, de vulnerabilidad, y se ve reforzado con un trazo abollado y tembloroso. Un indicador positivo es una presión adecuada, ni demasiado fuerte ni demasiado débil. Para evaluar la presión de la escritura, se puede apreciar el relieve que se queda marcado en el reverso de la hoja.
El Tamaño y las Proporciones
La escritura puede ser grande, pequeña o normal. Este aspecto guarda relación con el nivel de autoestima y el grado de expansión del sujeto. Inicialmente, los niños escriben con un tamaño grande dado que su motricidad no les permite una escritura muy pequeña.
Durante algún tiempo vemos cómo el tamaño de las letras es superior en un papel blanco que en un papel pautado. Posteriormente, podemos observar que el tamaño grande de la escritura guarda relación con el engrandecimiento del sentimiento de sí mismo, pero en niños con disgrafía no se puede considerar así sino por la permanencia de su dificultad motriz.
También puede suceder que el niño aumente una palabra entera sin razón motora; sin duda, esta palabra representa algo muy importante para él desde el punto de vista afectivo, positivo o negativo.
La escritura pequeña tiene relación con la desvalorización del sentimiento de sí mismo, o expresa el sentimiento de estar agobiado por el entorno. Respecto a las proporciones, las jambas y las hampas tienen una longitud igual a 2 o 3 veces la longitud de la zona media.
El niño tiene conciencia clara de la existencia de las zonas superior e inferior en la escritura. El tamaño de la escritura no sólo se adiestra en sentido vertical, sino también en sentido horizontal, siendo el espacio de cada letra un cuadrado y el enlace entre dos letras la mitad de una de ellas.
La forma. Se refiere a la estructura general de la escritura (caligráfica, de imprenta, complicada). El niño, al principio del aprendizaje, se enfrenta con la necesidad de reproducir unas letras cuya realización absorbe toda su atención y esfuerzo grafomotor. La forma precede así al movimiento. El niño tarda en conseguir el redondeo regular y flexible de las curvas y la firmeza de los bastones rectos.
La Continuidad y el Movimiento Cursivo
El gesto gráfico fundamental. La continuidad en la escritura tiene por objeto favorecer el movimiento cursivo de izquierda a derecha que es lo que caracteriza la escritura cursiva.
Esto es un proceso complejo para el niño ya que depende por un lado de la inscripción de la forma y a su vez de la progresión de la misma. El niño debe unir letra a letra para formar palabras y luego separarlas entre sí para formar una frase. Al principio del aprendizaje es imposible para el niño realizar la escritura ligada, suelen ir empalmando una letra con otra con puntos de unión o collages.
La velocidad. Aporta información de la rapidez o lentitud en las reacciones ante las distintas situaciones que se plantean. Las escrituras rápidas tienen sus trazos y formas simplificadas mientras que las escrituras lentas suelen tener adornos o redondeces.
El Orden y la Dirección de las Líneas
Márgenes, distancia entre renglones, entre palabras, y entre letras. Este aspecto nos permite evaluar el grado de claridad mental, orden interno, capacidad de organización y planificación de un sujeto.
La dirección que siguen las líneas se vincula con los distintos estados de ánimo que puede experimentar el niño, y lo percibimos en la horizontalidad que guardan las líneas (suben o descienden).
Psicóloga y Maestra en audición y lenguaje







