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Los Celos en los Niños

¿Qué son los celos infantiles y cómo se manifiestan? Hoy vamos a empezar a hablar de un tema que preocupa a muchas de nuestras familias y que de una forma u otra aparece muchas veces como motivo de consulta en D-Letras. Los celos, son un estado afectivo caracterizado por el…

¿Qué son los celos infantiles y cómo se manifiestan?

Hoy vamos a empezar a hablar de un tema que preocupa a muchas de nuestras familias y que de una forma u otra aparece muchas veces como motivo de consulta en D-Letras.

  • Los celos, son un estado afectivo caracterizado por el miedo a perder o ver reducidos el cariño y la atención de alguien querido. Sentimiento producido por el temor de que la persona amada prefiera a otra (amor entendido como exclusividad).
  • Son una respuesta normal, frecuente y universal.
  • Los niños no “son” celosos, se “comportan” de manera celosa como reacción adaptativa ante una determinada situación.
  • Los celos  puede ser un sentimiento incapacitante para el niño (aislamiento, culpabilidad, ansiedad, baja autoestima …).
  • El comportamiento celoso no tiene porque mantenerse consistente y estable en el tiempo.

Rivalidad entre hermanos vs. Celos: diferencias clave

La rivalidad entre hermanos no debe confundirse con los celos, la rivalidad es uno de los modos mas frecuentes de comportamiento entre hermanos, no es un comportamiento constante, sino variable, hay etapas en que los hermanos discuten más y pelean, otras apenas intercambian peleas o conflictos.

Las disputas entre hermanos es algo natural e inevitable. En toda relación fraterna conviven  instintos agresivos y amorosos. La rivalidad entre hermanos puede surgir para atraer la atención de los padres, para tener poder, para tener más cosas, etc.

Con los hermanos aprendemos a relacionarnos con los iguales y esto nos facilitará la socialización. Durante las disputas los niños aprenden a ceder, a manejar la agresividad, a compartir, a pedir perdón, dar las gracias.

Para que se den los celos es preciso que antes el niño haya experimentado el cariño de otra persona, pues lo que realmente teme es la perdida de ese afecto, en cambio en la envidia lo que experimenta el niño es el deseo de llegar a tener lo que precisamente tienen otros y a él le falta.

Como posibles causas de los celos señalaríamos las siguientes:

El nacimiento de un hermano: El recién nacido requiere una serie de cuidados y atención que hace perder al mayor parte de la que se le dedicaba a él; la conducta de la madre y del padre hacía los hijos cambia durante y después del embarazo, la madre puede aparecer impaciente o fácil de enfadarse, estos cambios están asociados a la gestación y el niño hace responsable de ellos al bebé.

Los favoritismos y preferencias de los padres: A veces abierta y otras solapadamente los padres manifiestan preferencias por uno de los hijos, lo que crea celos en los otros. Puede existir una situación especial que se crea entre dos hermanos cuando alguno de ellos presenta algún tipo de deficiencia, sobre todo física, con lo que acapara la atención y protección de los padres.

La excesiva dependencia o necesidad de uno de los padres por parte del niño: normalmente de la madre, lo que desencadena celos hacia al otro progenitor por considerarle rival.

El sentimiento de inseguridad y de inadaptación: el niño o la persona insegura frecuentemente tiene celos de los demás; estos sentimientos suelen ser el resultado de situaciones de ridículo en la infancia, de sentirse rechazado o bien criticado de forma severa. El alentar la competencia entre los hermanos favorece la presencia de los celos.

No le es fácil al niño compartir a su madre ni con el padre ni con el hermano, pero con este último es difícil porque es más parecido a él. El nacimiento de un hermano es la causa fundamental de los celos infantiles pero no la única. La actitud de los padres es importante en la repercusión de este evento familiar.

Las reacciones del primogénito ante el nacimiento de un nuevo hermano no depende tanto del sexo (aunque los niños se retraen más que las niñas) como de la edad en que se produce.

Aspectos a tener en cuenta:

1.-Cuando hay mucha diferencia de edad, el mayor puede mimar excesivamente el niño y volverlo dependiente y malcriado. Evitemos cargar al niño con la responsabilidad del hermano menor.

2.-Cuando hay poca diferencia de edad, el mayor  tiene entre 18 meses y 4 años, es cuando más  se agudiza la sensibilidad ante el nacimiento de un nuevo hermano.

Hasta los 3 años: Puede que diga que no quiere al hermano, que le pegue o tire cosas, todavía no sabe explicar sus sentimientos con palabras y recurre a las agresiones físicas. (Vigilar bien a los hermanos y no dejarlos solos)

A partir de los 3 años: tal vez se ponga muy irritable, pero ya tiene más lenguaje y podrá expresar lo que siente con palabras. Muchas veces será dominado por sus emociones y hay que calmarle cuidando mucho de no ponerle la etiqueta de “malo”, ya que a esta edad empieza a construir su imagen personal.

Ana Del Campo Pérez

Psicóloga y Maestra en audición y lenguaje

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